domingo, 2 de febrero de 2014

Diez cualidades de la agricultura familiar

Incluso en el Año Internacional de la Agricultura Familiar hay confusión sobre ella: ¿qué es en realidad?, ¿qué es lo que lo que la hace única? y ¿qué la distingue del agronegocio familiar? La confusión tiende a ser mayor en los lugares donde la modernización de la agricultura ha alejado a la sociedad del agro. Por eso, en el inicio del Año Internacional de la Agricultura Familiar, la Red Agriculturas considera importante contribuir a esclarecer los conceptos alrededor de esta forma de producción. Jan Douwe van der Ploeg nos adentra en el mundo de la agricultura familiar, que se considera “tanto arcaica y anárquica, como atractiva y seductora”.
LEISA revista de agroecología | 29.4 | Diciembre 2013

¿Qué es la agricultura familiar?

Las familias agricultoras producen el 70% de los alimentos a nivel mundial. Foto: Alessandra Benedetti (FAO)
Las familias agricultoras producen el 70% de los alimentos a nivel mundial. Foto: Alessandra Benedetti (FAO)
La agricultura familiar es uno de esos fenómenos que las sociedades occidentales encuentran cada vez más difíciles de entender. Esto se debe a muchas razones. Una de ellas es que la agricultura familiar está en contradicción con la lógica burocrática, los protocolos formalizados y la lógica industrial que dominan cada vez más nuestras sociedades. Esto hace que la agricultura familiar se vea a la vez como arcaica y anárquica, mientras que al mismo tiempo emerge como algo atractivo y seductor.
La agricultura familiar es también difícil de captar y comprender ya que es, en esencia, un fenómeno complejo, multiestratos y multidimensional. Más adelante identifico diez cualidades de la agricultura familiar, las cuales, en cada situación singular, no siempre se encuentran al mismo tiempo. Lo más importante para recordar es que la realidad de la agricultura familiar es mucho más rica que los dos aspectos individuales que se usan más comúnmente para describirla: que la familia es propietaria de la finca y que el trabajo es realizado por los miembros de la familia.
La agricultura familiar no se define solo por el tamaño de la finca, como cuando hablamos de la agricultura en pequeña escala, sino más por la forma en que la gente cultiva y vive. Esta es la razón por la cual la agricultura familiar es una forma de vida.

Un balance de la finca y la familia

Bas, Henk y Corneel van Rijn; quinta y sexta generaciones de agricultores en los Países Bajos (www.boerderijbuitenverwachting.nl). Foto: Bob van der Vlist
Bas, Henk y Corneel van Rijn; quinta y sexta generaciones de agricultores en los Países Bajos (www.boerderijbuitenverwachting.nl). Foto: Bob van der Vlist
Miremos más de cerca las diez cualidades. En efecto, la familia campesina controla los principales recursos (1) que se utilizan en la finca. Esto incluye la tierra pero también a los animales, los cultivos, el material genético, la casa, las construcciones, la maquinaria y, en un sentido más general, el conocimiento (know-how) que especifica cómo combinar y utilizar todos estos recursos. El acceso a redes y a mercados, así como la copropiedad de cooperativas, representan igualmente importantes recursos.
Los agricultores familiares utilizan estos recursos no para obtener utilidades sino para ganarse la vida, para obtener un ingreso que les proporcione una vida digna y, si es posible, les permita invertir para desarrollar más la finca. Esto se aplica incluso si la finca utiliza maquinaria costosa o sistemas de riego y terrazas que los propios agricultores han construido.
Entonces, efectivamente la finca familiar es el lugar donde la familia proporciona la mayor parte de la fuerza de trabajo (2). Esto hace a la finca un lugar de autoempleo y de progreso para la familia. Es a través de su dedicación, pasión y trabajo duro que la finca se desarrolla más y el sustento de la familia se mejora.
Las múltiples necesidades de la familia son satisfechas por la finca, mientras que la familia proporciona las posibilidades, los medios y también los límites de la finca. Este nexo entre la familia y la finca (3) está en el centro de muchas de las decisiones sobre su desarrollo. Cada finca en particular tiene sus propios balances específicos, por ejemplo, entre las bocas que hay que alimentar y los brazos con que se cuenta para hacer el trabajo. Estos balances atan a la familia con la finca y hacen a cada finca familiar una constelación única.

Uniendo pasado, presente y futuro

Pero hay algo más que la propiedad y el trabajo. Las explotaciones familiares proporcionan a la familia de agricultores una parte –o la totalidad– de sus ingresos y alimentos (4). Tener control sobre la calidad de los alimentos de producción propia –y estar seguro de que no está contaminada– es cada vez más importante para los agricultores de todo el mundo. Sin embargo, la finca familiar no es solo un lugar de producción (5). Es el hogar de la familia campesina. Es el lugar al que pertenecen, tanto como es el lugar que les da cobijo. Es el lugar donde la familia vive y donde los niños crecen.
La agricultura familiar es parte de un flujo que une pasado, presente y futuro (6). Esto significa que cada finca tiene una historia, que está llena de recuerdos. También significa que los padres están trabajando para sus hijos. Ellos quieren dar a la generación siguiente un punto de partida sólido dentro o fuera de la agricultura. Y puesto que la finca es el resultado del trabajo y la dedicación de esta generación y las anteriores, a menudo existe orgullo. Pero también ira cuando otros tratan de dañar o incluso destruir la finca construida conjuntamente.
La finca familiar es el lugar donde se acumula la experiencia (7) y donde tiene lugar el aprendizaje y entrega del conocimiento a la siguiente generación de una manera sutil pero fuerte. A menudo la finca familiar es un nodo en redes más amplias que hacen circular las nuevas ideas, prácticas, semillas, etc.

Atado a su entorno

La finca familiar no es solo una empresa económica que se centra principal o únicamente en las utilidades, sino un lugar donde la continuidad y la cultura son importantes. La familia campesina agricultora es parte de una comunidad rural más amplia y, a veces, es parte de redes que se extienden en las ciudades. Como tal, la finca familiar es un lugar donde se crea y se preserva la cultura (8), por lo que se puede considerar como patrimonio cultural.
La familia y la finca también son parte de la economía rural general (9); están vinculadas a la localidad y llevan los códigos culturales de la comunidad local. Por lo tanto, las familias agricultoras pueden fortalecer la economía rural local: es donde compran, gastan y participan en otras actividades.
Del mismo modo, la finca familiar es parte de un paisaje rural más amplio (10). Puede trabajar con la naturaleza y no contra ella, usando los procesos y balances ecológicos en lugar de interrumpirlos, preservando la belleza de los paisajes. Cuando la agricultura familiar trabaja con la naturaleza también contribuye a la conservación de la biodiversidad y a la lucha contra el calentamiento global.
Gráfico 1. Flor de la agricultura familiar
Gráfico 1. Flor de la agricultura familiar

Libertad y autonomía

La finca familiar es una institución atractiva ya que permite una autonomía relativa. Encarna una “doble libertad”: la libertad de la explotación externa directa y la libertad para hacer las cosas a su manera. A través de esto, el trabajo implica una interacción permanente con la naturaleza viva; una característica a la que los actores involucrados tienen gran aprecio.
La agricultura familiar representa la unidad directa del trabajo manual y mental, del trabajo y de la vida, y de la producción y el desarrollo. Es una institución que puede seguir produciendo en un entorno capitalista adverso, al igual que las bacterias anaeróbicas son capaces de sobrevivir en un entorno sin oxígeno (he obtenido esta bonita metáfora del trabajo de Raúl Paz, de Argentina).

¿Por qué es importante?

La agricultura familiar conlleva la promesa de crear prácticas agrícolas que son altamente productivas, sostenibles, receptivas, flexibles, innovadoras y dinámicas. Teniendo en cuenta todas estas características, la agricultura familiar puede contribuir significativamente a la seguridad y la soberanía alimentarias. En una variedad de formas puede fortalecer el desarrollo económico, creando empleos y generando ingresos.
Ofrece una gran parte de los puestos de trabajo que pueden contribuir considerablemente a la emancipación de los grupos oprimidos de la sociedad. La agricultura familiar también puede contribuir al mantenimiento de bellos paisajes y de la biodiversidad.

Las amenazas externas

Sin embargo, puede ser imposible que todas estas promesas se cumplan efectivamente. Este es el caso sobre todo hoy, cuando la agricultura familiar es exprimida y empobrecida hasta la extenuación. Cuando los precios son bajos, los costos son altos y la volatilidad excluye cualquier posibilidad de planificar a largo plazo; cuando el acceso a los mercados se bloquea cada vez más y las políticas agrarias descuidan a los agricultores familiares, y cuando la tierra y el agua se acaparan por grandes grupos de capital; sí, en estas circunstancias vemos que resulta imposible para los agricultores familiares hacer contribuciones positivas a la sociedad.
Es por eso que ahora hemos terminado en la dramática situación de que las tierras de los agricultores familiares se dejan ociosas, sin cultivar. O, para usar un indicador macro: hoy, el 70% de los pobres del mundo son población rural.

Las amenazas internas

Hay amenazas internas. Hoy en día está de moda hablar de “la necesidad de hacer que la agricultura familiar sea más un negocio”. Debe orientarse “hacia la obtención de beneficios”. Algunos incluso argumentan que esta sería la única manera de “mantener a los jóvenes en la agricultura”. En resumen: la agricultura familiar debe ser menos “campesina” y más “empresarial”. Según este punto de vista, la agricultura familiar en los países del Sur debe estar sujeta a un proceso de modernización similar al que ocurrió en los del Norte.
De hecho, parte de la agricultura europea ha cambiado hacia la agricultura empresarial. Esto convierte a la finca familiar en una mera proveedora de mano de obra, olvidándose de todas las demás características mencionadas anteriormente. Formalmente estas explotaciones empresariales siguen siendo agricultura familiar, pero sustancialmente son muy diferentes.
Una diferencia importante es que las fincas familiares “reales” crecen y se desarrollan sobre todo a través de la gestión inteligente de los recursos naturales, económicos y humanos, así como a través del aprendizaje intergeneracional. Las fincas empresariales especialmente crecen a través de hacerse cargo de otras explotaciones familiares. Esta tendencia a entrar en trayectorias empresariales es una gran amenaza interna para la continuidad y el dominio de la agricultura familiar. Es algo que vemos en casi todas partes.

Recampesinización

Sin embargo, existen importantes tendencias contrarias. Muchas fincas familiares fortalecen su posición y sus ingresos, por ejemplo, siguiendo los principios agroecológicos y también mediante la participación en nuevas actividades; mediante la elaboración de nuevos productos y la prestación de nuevos servicios, a menudo distribuidos a través de nuevos mercados anidados.
Analíticamente estas nuevas estrategias se definen como formas de recampesinización, es decir, vuelven a hacer una agricultura más campesina, pero al mismo tiempo fortalecen la finca familiar. La recampesinización equipara la defensa de la agricultura familiar con su fortalecimiento.

¿Qué se debe hacer?

La política puede ser, y es muy importante para el destino de la agricultura familiar. Aunque la agricultura familiar puede sobrevivir en condiciones muy adversas, las condiciones positivas pueden ayudar a la agricultura familiar a alcanzar su máximo potencial. Precisamente aquí reside la enorme responsabilidad de la política, es decir, de los aparatos del Estado, de los foros multinacionales –como la FAO, el FIDA y otras organizaciones de la ONU– pero también de los partidos políticos, los movimientos sociales y la sociedad civil en su conjunto.
Al asegurar los derechos y la inversión en infraestructura, investigación y extensión, educación, canales de comercialización, seguridad social, salud y muchos otros aspectos, pueden incentivarse las inversiones de los propios agricultores familiares. Recientemente, esto ha sido confirmado, una vez más, por el prestigioso Grupo de Alto Nivel de Expertos en Seguridad Alimentaria y Nutrición.
El fortalecimiento de las organizaciones y movimientos rurales es, igualmente, de suma importancia. Debemos tener en cuenta que los agricultores familiares, donde sea que se encuentren, están tratando de encontrar y desplegar nuevas respuestas a situaciones difíciles. Por lo tanto, la identificación de respuestas exitosas construidas a base de prácticas novedosas y su difusión a otros lugares y a otros agricultores familiares para articularlos en procesos de cambio fuertes, deben ser asuntos importantes de nuestra agenda. En pocas palabras: hay una gran cantidad de cosas que se deben hacer. La buena noticia es que cada paso, incluyendo cada pequeño paso, es útil.
Jan Douwe van der Ploeg Profesor de Sociología Rural, Universidad de Wageningen, Países Bajos, y Universidad Agrícola de China, Beijing, China.

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